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domingo, 27 de mayo de 2012

Escándalo en el Vaticano: ¿por qué arrestaron al mayordomo del Papa?


El mayordomo del Sumo Pontífice Benedicto XVI, Paolo Gabriele, detenido por la gendarmería vaticana, sería la "garganta profunda" que ha filtrado documentos secretos que están sacudiendo las entrañas del Vaticano.
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Paolo Gabriele (izquierda), junto con el Papa Benedicto XVI - AFP
El mayordomo, con acceso al apartamento privado del pontífice, fue detenido e interrogado por el "promotor" de Justicia del Vaticano, Nicola Picardi, en el marco de la investigación abierta por las autoridades de la Santa Sede debido a la filtración de centenares de cartas y documentos reservados al papa Benedicto XVI sobre temas candentes internos.

"La persona fue detenida con documentos confidenciales", anunció el portavoz del Papa, padre Federico Lombardi, quien no quiso dar el nombre ni el cargo que ocupaba.

Según la prensa italiana, una notable cantidad de documentos reservados fueron descubiertos en el apartamento del mayordomo, quien forma parte del personal de servicio del pontífice.

El cargo oficial de Gabriele, según el anuario pontificio es "ayudante de cámara" del Papa y forma parte de la llamada "familia pontificia", es decir, el círculo más estrecho de colaboradores del pontífice.

De ese grupo forman parte también cuatro laicas, coordinadas por una monja alemana.

Gabriele era también uno de los pocos laicos con acceso al apartamento privado de Benedicto XVI y fue designado mayordomo en el año 2006, cuando reemplazó a Angelo Gugel, quien estuvo por años al servicio de Juan Pablo II.

"La persona detenida se encuentra a disposición de la magistratura vaticana", explicó Lombardi en inéditas declaraciones a la prensa.

El anuncio de la detención ocurre un día después de la destitución del presidente del Banco del Vaticano, el Instituto para las Obras Religiosas (IOR), Ettore Gotti Tedeschi, exonerado por "no haber cumplido con su labor".

El despido de Gotti Tedeschi fue decidido al término de una guerra interna por la aplicación de las normas internacionales para la transparencia y contra el lavado de dinero.

En enero pasado, documentos confidenciales divulgados por la prensa italiana, --el escándalo bautizado como "Vatileaks"--, confirmaron las luchas internas para el cumplimiento de las normas sobre la transparencia.

Hace un mes, Benedicto XVI creó una comisión formada por tres cardenales --Julián Herranz, Josef Tomko y Salvatore De Giorgi-- para investigar la fuga repetida de documentos internos.

La publicación esta semana de una serie de cartas confidenciales dirigidas al papa Benedicto XVI sobre temas delicados, como las intrigas del Vaticano o los escándalos sexuales del cura mexicano Marcial Maciel, en un libro escándalo generó desconcierto y molestia en la Santa Sede.

Para el autor del libro, con el título "Su santidad, las cartas secretas de Benedicto XVI", escrito por Gianluigi Nuzzi, autor del exitoso libro "Vaticano SA" ("Vaticano sociedad anónima"), sobre las finanzas de la Santa Sede, "emergen los enfrentamientos secretos y las trampas a todo nivel" que cunden en los palacios apostólicos.

Se trata de la más comprometedora filtración de documentos en la historia reciente del Vaticano, que por ello anunció acciones legales contra lo que calificó de "crimen".

"BANCO DE DIOS"

El despido del banquero y la detención del "espía" ocurre pocos meses antes de que expertos europeos decidan en julio si el Vaticano puede figurar en la "lista blanca" de países virtuosos que cumplen las normas internacionales sobre transparencia financiera, un deseo explícito del papa Benedicto XVI.

El "banco de Dios", como suele ser llamado popularmente, cuenta con un patrimonio de 5.000 millones de euros y 33.000 titulares de depósitos, en su mayoría italianos, polacos, franceses, españoles y alemanes, según datos del organismo del Consejo de Europa.

La justicia italiana abrió en el 2010 una investigación al sospechar que el banco administraba a través de cuentas anónimas, identificadas sólo con la sigla IOR, importantes sumas de dinero de oscura procedencia.

La reputación del IOR fue cuestionada por el periodista Gianluigi Nuzzi, autor del libro "Vaticano SA" ("Vaticano sociedad anónima"), quien volvió a publicar esta semana un libro con documentos reservados y cartas internas dirigidas al Papa.

El exsecretario de la gobernación del Vaticano, monseñor Carlo Maria Viganó, indignado por su trasladado del cargo, describió a principios de año en una carta interna la corrupción y los intereses en juego dentro de la administración de los fondos de la Iglesia Católica.

El IOR protagonizó un colosal escándalo político-financiero de los años 80 por la quiebra fraudulenta en 1982 del entonces mayor banco privado de Italia, el Banco Ambrosiano.

Escándalo, arrestan al mayordomo del papa por fugas de documentos


CIUDAD DEL VATICANO.- El mayordomo del papa Benedicto XVI, el italiano Paolo Gabriele, continúa en arresto por un supuesto delito de “robo agravado” de documentos reservados de la Santa Sede mientras prosigue la fase de instrucción del caso, informó hoy el Vaticano en un comunicado.
En la nota, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, confirma la identidad del detenido en las pesquisas realizadas por la Gendarmería del Vaticano para esclarecer las filtraciones a los medios de documentos reservados vaticanos enviados a Benedicto XVI y a su secretario, Georg Ganswein.
 
Apodado "Paoletto", Paolo Gabriele, es uno de los muy escasos laicos que tienen acceso a los apartamentos del Papa.
Lombardi explica que ya se ha concluido una primera fase de “instrucción sumarial” bajo la dirección del promotor de Justicia del Vaticano (fiscal), Nicola Picardi, y que ha comenzado la fase de “instrucción formal” del juez instructor, Piero Antonio Bonnet.
“El imputado ha nombrado dos abogados de su confianza, dispuestos para actuar ante el Tribunal vaticano y ha tenido la posibilidad de reunirse con ellos. Ellos podrán asistirlo en las próximas fases del procedimiento. Él (Gabriele) goza de todas las garantías jurídicas previstas por los códigos penales y de procedimiento penal en vigor en el Estado de la Ciudad del Vaticano”, explica Lombardi.
“La fase de instrucción continuará hasta que no se haya conseguido un cuadro adecuado de la situación objeto de investigación, tras lo que el juez instructor procederá a la absolución o al envío a juicio”, concluye.
En declaraciones a los periodistas, Lombardi expresó hoy el sentimiento de “estupor y dolor” que existe en la Santa Sede por la detención de Gabriele y precisó que la jurisdicción del caso es enteramente vaticana, pues la vivienda del mayordomo donde se encontraron los documentos está dentro del pequeño estado.
“En el Vaticano todos lo conocen. Ciertamente hay estupor y dolor y gran afecto hacia su familia, que es muy querida. El deseo a la familia es que pueda superar esta prueba”, dijo el portavoz vaticano, quien advirtió de que no hay que pensar en cerrar este caso en poco tiempo y precisó que la acusación por ahora es solo la de “robo agravado”.
La declaración de Lombardi llega después de que ayer el Vaticano informara de la detención de una persona, identificada luego como mayordomo de Benedicto XVI (sin dar su nombre), después de que la Gendarmería encontrara documentos reservados en la casa en la que vive con su mujer y tres hijos.
La detención de Gabriele, romano de 46 años que trabaja en el apartamento papal desde 2006, ha dejado a Benedicto XVI “muy entristecido y afectado”, según informaron fuentes vaticanas.
El papa tuvo hoy su primer acto público tras conocerse la noticia, en el que citó a Jesucristo: “Quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica, será parecido a un hombre sabio, que ha construido su casa sobre la roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se precipitaron sobre esa casa, pero esta no cayó, porque estaba construida sobre la roca”, dijo.
En un principio se había apuntado a la posibilidad de que el mayordomo fuera acusado de violación de la correspondencia de un jefe de Estado, como es el papa, delito penado con hasta 30 años de cárcel, acusación que, por el momento, no ha sido formulada.
La detención se ha producido tras las investigaciones realizadas según las instrucciones recibidas por la comisión cardenalicia, creada el pasado abril por Benedicto XVI para esclarecer esos casos y que preside el cardenal español Julián Herranz, expresidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos.
La comisión se creó después de que una cadena de televisión italiana publicara unas cartas enviadas por el actual nuncio en EEUU y ex secretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano (Gobierno que gestiona este Estado), Carlo María Viganò, a Benedicto XVI, en las que denunciaba la “corrupción, prevaricación y mala gestión” en la Administración vaticana.
La filtración de documentos no quedó ahí y el 19 de mayo salió a las librerías el libro “Sua Santità”, del periodista Gian Luigi Nuzzi, con un centenar de nuevos documentos filtrados desde el Vaticano, que desvelan tramas e intrigas en el pequeño Estado.
Quién es Paolo Gabriele, ingenuo o traidor?
¿Un ingenuo, víctima de un complot que lo supera o traidor? El pequeño mundo que sigue de cerca los asuntos del Vaticano se pregunta quién es verdaderamente Paolo Gabriele, mayordomo del papa Benedicto XVI, detenido como sospechoso de filtrar documentos confidenciales.
La acusación es seria y si es reconocido culpable, se arriesga a una pena de 30 años de cárcel, afirma el diario La Repubblica, tras precisar que “el robo de la correspondencia de un jefe de Estado”, en este caso el Papa, “es un delito equivalente a atentar a la seguridad del Estado”.
Apodado “Paoletto”, Paolo Gabriele, de 46 años, romano, siempre muy elegante, vive con su mujer y su tres hijos en un edificio al interior del Vaticano, del que posee la nacionalidad, y es uno de los muy escasos laicos que tienen acceso a los apartamentos del Papa.
El hombre, que está implicado en un caso que se parece a una novela de Dan Brown, está siempre cerca del Papa, sea en sus apartamentos privados o durante sus viajes. “El primero y el último en ver al Papa”, dice el Corriere della Sera.
Paolo Gabriele, mayordomo de Benedicto XVI desde 2006, ayuda todos los día al Papa a vestirse hacia las 6:30 a.m. horas locales y luego no lo deja un instante casi todo el día, sirviéndole sus comidas, acompañándolo antes de irse hacia las 5:30 p.m. tras servirle la cena.
Gabriele “ama tanto al Papa que no lo traicionaría nunca”, afirmó, bajo condición de anonimato, un prelado ante el cual el mayordomo se confesaba en el pasado, citado por le diario La Stampa.
“Conozco a Paolo desde hace años. Lo seguí espiritualmente y puedo testimoniar que encontré a una persona amante de la Iglesia y dedicado a los papas, antes a Juan Pablo II y ahora a Benedicto XVI”, agregó el religioso.
“Nunca oí hablar mal de él o chismes a su respecto y créanme que eso es más bien raro, pues desgraciadamente en nuestro medio se escucha hablar muy mal de la gente”, dijo el hombre, calificado de “Monseñor” por el diario.
Este prelado avanza la hipótesis, sin profundizar, de que Gabriele, calificado de “simple e ingenuo” sería víctima de un conflicto con alguien “muy poderoso” en el Vaticano.
Para el diario La Repubblica, Paolo Gabriele es uno de los instrumentos de un grupo no identificado de “cardenales, arzobispos y monseñores” que preparan “un verdadero golpe de Estado” en El Vaticano.
El objetivo de ese grupo es “tomar el control de la secretaría de Estado”, o sea, el gobierno del Vaticano, actualmente dirigido por el cardenal italiano Tarcisio Bertone, considerado como un fiel de Benedicto XVI, y “luego sucesivamente conquistar el Cónclave con un papa salido de sus rangos”.
“Los cerebros que concibieron el plan son los mismos que suministraron a la prensa los documentos secretos a través de “topos”, con el objetivo de sembrar el caos y tumbar al gobierno vaticano”, agregó el diario. EFE/ AFP

Escándalo en Italia por filtración de cartas secretas al Papa Mañana sale a la venta libro que recoge un centenar de documentos confidenciales dirigidos al Pontífice con temas que van desde los escándalos sexuales de Marcial Maciel hasta la política italiana.


En lo que podría ser la peor filtración de documentos confidenciales en la historia del Vaticano, mañana se publicará en Italia un libro que contiene una serie de cartas confidenciales dirigidas al Papa Benedicto XVI y a su secretario personal, Georg Gaenswein.

Algunos de estos documentos llegaron directamente al fax del secretario del Pontífice, pero pasaron posteriormente a la secretaría de Estado, desde donde se habría producido la filtración.

En las misivas reservadas se tratan temas tan variados como el alto el fuego de ETA, las discusiones con Angela Merkel sobre la negación del Holocausto y los informes sobre los escándalos sexuales del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. También hay misivas que abordan asuntos de la política italiana que van desde los escándalos de prostitución de menores en que aparece involucrado el ex Premier Silvio Berlusconi hasta la positiva colaboración con el Presidente de la República, Giorgio Napolitano.

El material aparece en el libro “Su Santidad, las cartas secretas de Benedicto XVI”, escrito por Gianluigi Nuzzi (autor de “Vaticano S.A.”), y un breve adelanto fue publicado hoy por el diario italiano “Il Corriere della Sera”.

Nuzzi tuvo acceso, posiblemente a través de funcionarios de la Secretaría de Estado, a más de un centenar de documentos, incluyendo algunos que llevan el sello “Reservado”.

El libro revela, incluso, el número de cuenta abierta por Benedicto XVI en el IOR, el Banco Vaticano, el 10 de octubre de 2007.

Esta nueva filtración, que generó conmoción hoy en Italia, se suma a la vivida en febrero pasado cuando el diario “Il Fatto Quotidiano” divulgó documentos internos vaticanos sobre un supuesto complot para acabar con el Papa a fines de 2012.

También la cadena de televisión “La 7” publicó unas cartas enviadas por el actual nuncio en EE.UU. y ex secretario general del gobierno de la Ciudad del Vaticano a Benedicto XVI, en las que denunciaba la “corrupción, prevaricación y mala gestión” en la administración vaticana.

 Tras ello, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, denunció la existencia de una especie de WikiLeaks que, en su opinión, intenta desacreditar a la Iglesia. Y en marzo, Benedicto XVI nombró una comisión para esclarecer esas filtraciones.

Publicación de cartas confidenciales del Papa Benedicto XVI desata escándalo en Italia


El periodista italiano Gianluigi Nuzzi conmovió el mundo con la publicación de su libro Vaticano S.A. . donde ponía al descubierto una compleja red financiera con ribetes ilícitos al interior de la casa matriz de la Iglesia, el Vaticano.
Ahora , Gianluigi Nuzzi provoca de nuevo el escándalo al publicar en un libro una serie de cartas confidenciales del papa Benedicto XVI. Dichas cartas son una mezcla de comentarios sobre los escándalos sexuales al interior de la iglesia -en especial hablan de cura mexicano Marcial Maciel, acusado abusar de menores de edad- y comentarios sobre Silvio Berlusconi, el presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano y también de Angela Merkel.
El Vaticano reaccionó condenando este tipo de publicaciones y pidiendo que se procese a responsables por robo de documentos secretos.
La publicación de una serie de cartas confidenciales del papa Benedicto XVI sobre temas candentes, como las intrigas del Vaticano o los escándalos sexuales del cura mexicano Marcial Maciel, en un libro escándalo genera desconcierto en Italia frente a la inédita filtración.
Un resumen del libro, que sale este sábado en toda Italia con el título Su santidad, las cartas secretas de Benedicto XVI, escrito por Gianluigi Nuzzi, autor del exitoso libro Vaticano SA (Vaticano sociedad anónima), sobre las finanzas de la Santa Sede, fue publicado el viernes por el diario Il Corriere della Sera.
Basado en cartas confidenciales dirigidas a Benedicto XVI y a su secretario personal, Georg Gaenswein, el libro describe maniobras y confabulaciones dentro del Vaticano e incluye informes internos enviados al Papa sobre políticos italianos, como Silvio Berlusconi y el presidente de la República Giorgio Napolitano.
Igualmente trata los enfrentamientos con la canciller alemana, Angela Merkel, sobre los que niegan el Holocausto, y las confesiones del secretario histórico del fundador de la Congregación mexicana Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, acusado de abuso de menores de edad y de tener una doble vida con dos esposas e hijos.
Nuzzi tuvo acceso, posiblemente a través de funcionarios de la Secretaría de Estado, a centenares de documentos, incluyendo algunos que llevan el sello “Reservado” o que fueron elaborados por la misma secretaría.
Se trata de la peor filtración de documentos vaticanos en la historia reciente.
Entre ellos figuran las directivas específicas con los temas a tratar con el Estado italiano con ocasión de la visita presidencial en 2009.
“Se debe evitar toda equivalencia entre la familia fundada en el matrimonio y otros tipo de uniones”, reza el texto.
Según los fragmentos publicados por Il Corriere della Sera en el suplemento especial “Sette”, el secretario del Papa recibió por fax todos los detalles del llamado “escándalo Boffo”, la operación de descrédito del director del diario Avvenire, el periódico de la conferencia episcopal italiana, mediante acusaciones de acoso homosexual y homosexualidad que resultaron luego ser falsas contra el periodista Dino Boffo.
Tales cartas resumen el reciente clima de guerra oculta por el poder dentro del gobierno central del Vaticano, la influyente Curia Romana, que afectaron la credibilidad de la Iglesia.
El nombre del actual secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, mano derecha del Papa y número dos de la Santa Sede, figura en buena parte de los documentos y sale afectado negativamente, por lo que no se descarta que el libro sea una operación mediática para atacarlo.
El diario italiano Libero también publicó adelantos, así como los comentarios de Nuzzi sobre el difícil año vivido con los “cuervos” del Vaticano, que le pasaron los documentos entre “silencios, largas esperas y precauciones maniacales”.
El periodista confesó que no mantiene más contactos con ese “grupo informal” de informantes desde que el Papa designó una comisión de investigación en marzo pasado para indagar sobre las filtraciones, conocidas como “Vatileaks”
Vaticano pide que se procese a responsables por robo de documentos secretos
El Vaticano consideró hoy sábado un “acto criminal” la publicación de documentos confidenciales del Papa, y sostuvo que los responsables deberían ser llevados ante la Justicia, si es necesario con la “colaboración internacional”.
La Santa Sede “hará lo necesario para que las personas implicadas en el robo y divulgación de informaciones secretas, así como la utilización con fines comerciales de documentos obtenidos de forma ilegal, respondan ante la justicia, de acuerdo con el Vaticano.
Para ello, la Santa Sede hará si es necesario un llamado a la “colaboración internacional”, por lo que calificó como una “violación de la vida privada” del papa Benedicto XVI.
Foto: Afp 

¿El final de la Iglesia Católica? Lamentablemente no, visto que muchos de sus miembros con lavado de cerebro continuarán apoyando a la Iglesia a pesar de sus síntomas evidentes de psicopatología.



Víctimas de abusos sexuales del clero han reaccionado con furia a la declaración del papa Benedicto XVI ayer diciendo que la pedofilia no estaba considerada un "mal absoluto" hasta tan recientemente como 1970. 

En su discurso navideño tradicional ayer a los cardinales y oficiales que trabajan en Roma, el papa Benedicto XVI alegó que la pornografía infantil estaba aumentando su consideración de "normal" por la sociedad. 

"En los 70, la pedofilia se entendía como algo completamente en conformidad con el hombre e incluso con los niños", dijo el papa . 

"Se mantenía, incluso dentro del ámbito de la teología católica, que no hay tal cosa como el mal en sí mismo o el bien en sí mismo. Hay sólo un "mejor que" o un "peor que". Nada es malo o bueno en s'i mismo . 

El papa dijo que las revelaciones del abuso en 2010 alcanzaron una "dimensión inimaginable" que ha traído consigo "humillación" a la Iglesia. 

Preguntándose cómo el abuso se extendió dentro de la Iglesia, el pontífice hizo un llamamiento a los clérigos para "reparar tanto como sea posible las injusticias que han ocurrido" y ayudar a las víctimas a curar por medio de una mejor presentación del mensaje cristiano?????????????? 

"No podemos quedar silentes en el contexto de los tiempos en que estos eventos han venido a la luz", dijo, citando el crecimiento de la pornografía infantil "que parece, de alguna manera, ser considerada más y más normal por la sociedad", dijo. 

Pero una víctima indignada ante estas declaraciones, Andrew Maddren de Dublin, insistió en que el abuso infantil no estaba considerado normal en la compañía en el que él estaba. 

El Sr. Madden acusa al papa de no saber que la pornografía infantil trata de imágenes de niños siendo abusados sexualmente y debería ser nombrado de ese modo . 

Madden dijo; "Esto no es normal. No sé en qué compañía ha estado el papa en los últimos 50 años". 

El papa Benedicto también dijo que el turismo sexual en el Tercer Mundo estaba "amenazando a una generación entera". 

Víctimas de abuso muy enfadadas la pasada noche dijeron que cuando los representantes oficiales de la Iglesia habían culpado al liberalismo de los años 60 por los escándalos sexuales de abusos en la Iglesia y de catástrofes de encubrimiento, el papa Benedicto XVI sale ahora con una nueva teoría culpando a los años 70. 

"Los católicos deberían estar avergonzados de escuchar a su papa hablar una y otra vez sobre los abusos mientras hace poco o nada para frenarlos y desenmascar esta crisis horrenda", dijo Barbara Blaine, cabeza de SNAP, Red de Supervivientes de Abusados por Sacerdotes. 

"Es fundamentalmente perturbador observar a un hombre brillante ofrecer un diagnóstico tan conveniente para la Iglesia a una escándalo tan horroroso" dijo. 

"El papa insiste en hablar acerca de un vago "contexto más amplio" que, supuestamente, él no puede controlar, mientras ignora el claro "amplio contexto" en el que él sí tiene influencia: esto es, la cultura insana y que perdura de una jerarquía eclesiástica de sólo hombres, rígida, secreta y obsesionada con la auto-preservación a toda costa. Este es el 'contexto' que importa. 

La última controversia llega cuando la revista alemana Der Spiegel continúa investigando el papel del papa al permitir a un ya conocido sacerdote pedófilo trabajar con niños a comienzos de los años 80.
http://es.sott.net/articles/show/2323-Indignante-El-Papa-dice-que-la-violacion-de-ninos-no-es-tan-malo-era-normal-en-su-epoca

¿Qué tanto sabía Joseph Ratzinger del abuso de 200 niños sordos?



Por Scott Bronstein
(CNN).- Terry Kohut mantuvo un oscuro secreto por casi 50 años. Ahora rompe su silencio, convirtiéndose en una figura clave en la crisis de abusos sexuales en la iglesia católica y en la creciente controversia por lo que el papa Benedicto XVI hizo al respecto.
Cuando Kohut era un adolescente, y durante los años posteriores, dice, fue víctima de abuso sexual y ataques por parte del sacerdote y director de la escuela en donde vivía, la Escuela para Sordos St. Johns, en Milwaukee, Wisconsin. Lo que ocurrió ahí, es uno de los casos más sonados de abuso sexual en la Iglesia Católica.
De 1950 a 1974, el director de St. Johns, el padre Lawrence C. Murphy, violó y abusó de hasta 200 niños sordos, según documentos de la Iglesia y de tribunales.
Kohut ha presentado la primera demanda por abuso sexual en contra del Vaticano, en la que se nombra a Benedicto XVI, anteriormente conocido como cardenal Joseph Ratzinger, como acusado.
Ratzinger fue alguna vez la cabeza de la poderosa CDF del Vaticano (Congregación para la Doctrina de la Fe), encargada en determinadas circunstancias de la investigación de abuso sexual a menores por sacerdotes.
Y a pesar de que los registros de la Iglesia muestran que los abusos del padre Murphy llamaron la atención de Ratzinger y de la CDF hace años, un juicio de la Iglesia en contra del director fue suspendido y se le permitió seguir siendo sacerdote.
La ‘política de secrecía’, del Vaticano en casos de abuso y sus ‘directivas para ocultar el abuso sexual de niños’ por parte de sacerdotes, dice la demanda, contribuyó a que continuaran los abusos de Kohut y de otros por el Padre Murphy.
En entrevista con CNN, Kohut, de 60 años, habló con sus manos y a través de un intérprete, describiendo cómo comenzaron los abusos del Padre Murphy.
“Bájate los pantalones”
“Fui a su oficina, la puerta estaba cerrada”, dijo. “Y el Padre Murphy dijo ‘bájate los pantalones’. Y yo lo hice… Él siempre estaba en su traje negro con un collar blanco. Era un sacerdote, y yo tuve que obedecerlo”.
Lo que le pasó a Kohut y a otros niños sordos, y el manejo del caso Murphy por la oficina de Ratzinger, son cuestiones centrales en una amplia investigación del papel de la Iglesia en el encubrimiento de abuso sexual cometido por sacerdotes. ¿Ese enfoque alcanza tan arriba como al hombre que se convertiría en Papa?
“Creo que lo que el caso Murphy muestra es el respeto que el cardenal Ratzinger y ahora Papa Benedicto le da a los sacerdotes”, dijo David Gibson, un biógrafo del papa y autor de La Regla de Benedicto.
Ratzinger y otras autoridades del Vaticano “accederán primero al deseo de los sacerdotes, más que a la justicia para las víctimas (…) para mantener las cosas tranquilas y cuidar la iglesia institucional”.
Sin salida
Steven Geier y Carl Nelson, que también eran estudiantes sordos, dicen que el padre Murphy los atacó sexualmente. Merodeaba el dormitorio por la noche, visitaba a los chicos en sus camas. De manera rutinaria asaltaba y abusaba de sus victimas en uno de los lugares más sagrados de la iglesia, el confesionario, muestran documentos de la Iglesia.
Jeff Anderson, abogado de Minnesota, lidera la demanda de Kohut. Ha presentado cientos de demandas de víctimas de abuso sexual por sacerdotes, y ha obtenido una enorme y valiosa cantidad de documentos internos del Vaticano para construir el caso contra el Papa.
Dice que numerosos casos de abuso muestran que autoridades del Vaticano, incluyendo al entonces cardenal Ratzinger, hicieron poco para ayudar a las víctimas, y estaban más interesados en proteger a la Iglesia del escándalo.
Murphy fue “uno de los peores pedófilos”, en la historia de los EU, dice Peter Isely, líder de SNAP (Red de Sobrevivientes de Abuso por Sacerdotes) Asegura que él mismo fue violado repetidamente por un sacerdote cuando era niño.
“Esta es la historia de un hombre que viola y ataca a 200 niños sordos (…) Es monstruoso”, dice.
“No era fácil vivir en el dormitorio”, dijo Geier, de 60 años, a través de un intérprete. “No había padres ahí. Estábamos atrapados. Era como una prisión. No te puedes salir.
Grupos de muchachos intentaron contarlo a las autoridades locales y estatales, de acuerdo a Kohut, Geier, Nelson y otros que entrevistó CNN, pero nadie les creyó. La policía local inclusive los llevó de vuelta a la escuela, regresando a los chicos con el padre Murphy.
Después de años de denuncias e informes de abusos, así como amenazas de demandas, los obispos locales finalmente trasladaron a Murphy al lejano norte de Wisconsin en 1974. Ahí, más tarde, surgieron nuevas acusaciones de abusos.
“Quiero terminar mi sacerdocio en paz”
El 17 de julio de 1996, el arzobispo de Milwaukee, Rembert Weakland, escribió al entonces cardenal Ratzinger en la CDF, describiendo los abusos de Murphy y su “uso de los confesionarios para solicitar acciones pecaminosas”.
Después de ocho meses y dos cartas más al Vaticano, Weakland tuvo noticias del secretario del cardenal Ratzinger, diciéndole que procediera a un juicio eclesiástico secreto, que podría resultar en la expulsión del padre Murphy o retirado del sacerdocio.
Los preparativos para el juicio habían empezado, y el caso estaba avanzando. Un documento de la Iglesia describiendo los resultados de las investigaciones locales dijo que la situación de Murphy “puede muy bien ser la más horrenda, calculada, especialmente porque son personas discapacitadas y vulnerables”.
Pero mientras el juicio secreto avanzaba, el 12 de enero de 1998, el Padre Murphy escribió una carta personal al cardenal Ratzinger.
“Las acusaciones en mi contra son por acciones que supuestamente sucedieron hace más de 25 años”, escribió Murphy. “Tengo 72 años de edad, su Eminencia, y estoy mal de salud. Me he arrepentido de todas mis transgresiones pasadas”, escribió.
El sacerdote básicamente solicitó ser dejado en paz. “Yo simplemente quiero vivir lo que me queda de vida con la dignidad de mi sacerdocio. Solicito su atenta ayuda en este asunto”.
Después de la carta a Ratzinger, y a pesar de los ruegos de los obispos locales y de los detallados documentos en contra de Murphy, algo pareció haber cambiado. El secretario de Ratzinger escribió de nuevo al arzobispo Weakland, pero en esta ocasión la carta y el enfoque de Roma era diferente, pareciendo ser comprensivos con el padre Murphy.
El secretario solicitó al Arzobispo “que preste especial atención”, a “las medidas pastorales”, en vez de un juicio, como orientación y supervisión “destinadas a obtener la reparación del escándalo y la restauración de la justicia”.
Los religiosos locales no estuvieron de acuerdo, y uno escribió de nuevo a Roma. “El escándalo no puede ser reparado, ni la justicia puede ser suficientemente restaurada, sin un proceso judicial en contra del padre Murphy”, rezaba la misiva.
En mayo de 1998, el arzobispo Weakland y otras autoridades de Milwaukee volaron a Roma para reunirse con el equipo del cardenal Ratzinger. Apuntes de la Arquidiócesis de Wisconsin señalan que “se volvió claro”, que la oficina del cardenal Ratzinger ”no nos estaba animando para proceder con cualquier forma de destitución”.
Finalmente, en agosto de 1998, Weakland escribió que iba a seguir la sugerencia de la CDF y parar el juicio, y en su lugar “elaborar un plan pastoral”, para él.
Con ello, Murphy continuó siendo sacerdote el resto de su vida. Murió en 1998 y fue enterrado en Milwaukee con toda la dignidad y honores de un sacerdote católico apostólico y romano en buena posición, lo que enfureció a muchos que sabían lo que había hecho.
Un caso trágico
El Vaticano ha declarado el caso Murphy como “trágico”, emitiendo una declaración a principio de año diciendo que “involucraba a víctimas particularmente vulnerables que sufrieron terriblemente por lo que hizo. Al abusar sexualmente de niños con problemas de audición, el padre Murphy violó la ley y, más importante, la sagrada confianza que sus víctimas depositaron en él”.
El Vaticano señaló que pasaron más de dos décadas antes de que los abusos del padre Murphy llamaran la atención de las autoridades de la iglesia local, la policía y la Santa Sede.
Sus acciones, expuso El Vaticano, fueron tomadas “a la luz de los hechos de que el padre Murphy era anciano y con una mala salud. Vivía en soledad y no se habían presentado alegatos de abuso en más de 20 años”.
En una inusual entrevista, monseñor Charles Scicluna, el fiscal del Vaticano, dijo a CNN que entiende el enojo y la frustración en el caso Murphy.
“Si el caso se hubiera decidido hoy en día, con el conocimiento que tenemos, el fallo pudo haber sido diferente (…) Estamos hablando de un juicio humano aquí”.
Cuestionado de si la sentencia del cardenal Ratzinger fue fallida, Monseñor Scicluna respondió, “no diría defectuosa, porque fue un fallo que se hizo cargo de la reparación, del escándalo, en el sentido de que se esperaba una admisión publica de culpabilidad y también se aseguró que el padre Murphy  estuviera en un monasterio en donde no constituía ningún riesgo”.
Scicluna dijo que no hubo equivocación: “Yo la llamaría un opinión diferente para un caso muy difícil”.
Pero Terry Kohut y otras víctimas dicen que la justicia para ellos ni siquiera podría empezar sin que el Padre Murphy perdiera su titulo y buena reputación como sacerdote.
Kohout, cuya demanda alega que, a través de una política de secrecía ”la Santa Sede a sabiendas permitió, permite y alienta al abuso sexual infantil por sus sacerdotes, incluyendo a Murphy”, tiene una pregunta para el papa:
“Le preguntaría: ¿Por qué? ¿Por qué paró el juicio? ¿Porqué le tuvo lástima al padre Murphy? Quiero decir, ¿qué hay de mi, que hay de los otros 200 chicos?”.
Steven Geier está de acuerdo, y tiene su propio mensaje para el Papa: “Yo creo que éste Papa sabía todo. Sabía lo que estaba pasando. Siento que todo lo que hizo fue ignorar a todos los niños sordos de los que abusó el padre Murphy. No hay manera de que lo podamos perdonar nunca. Dile al Papa que pare toda esta m…”.
Kohut ha escrito numerosas cartas a autoridades del Vaticano sobre el abuso. Algunas de ellas fueron enviadas a las más altas autoridades, incluyendo al cardenal Ratzinger.
En una carta al padre Murphy de 1995, Kohut escribió:
“Me despierto todas las noches temblando de miedo de que ésta puede ser la noche en que me pueda estar tocando. ¿Puede imaginarse eso? ¿Puede? Jesús en la cruz en la pared lo vio entrar cada noche para abusar de nosotros. Él debió haber estado conmocionado y dolido en cada ocasión. Espero que haya llorado como nosotros lo hicimos, porque éramos niños inocentes”.
Kohut dice que el padre Murphy nunca respondió.
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Una víctima de abuso sexual se entera del papel de encubrimiento del Papa

*Segunda parte del especial Lo que el Papa sabía, que la Unidad de Investigaciones Especiales de CNN preparó esta semana
Por Brian Rokus
MORRISONVILLE, Illinois (CNN)  Matt McCormick estaba en grado séptimo cuando el padre Alvin Campbell lo llevó a casa después de un partido de beisbol. Mientras conducían por las carreteras del campo, Campbell puso su mano en el muslo de McCormick y “sólo la dejó ahí”.
Fue la primera vez que el sacerdote lo tocó. Durante los siguientes tres años, dice McCormick, el abuso iba a ir mucho más allá.
Ya pasaron 25 años de eso. Tres meses atrás McCormick supo que el papa Benedicto XVI tuvo un papel importante en mantener al sacerdote abusador dentro de la iglesia cuando CNN le contó sobre la carta firmada por el pontífice –el entonces cardenal Joseph Ratzinger- se negó a expulsar al sacerdote pedófilo.
Ratzinger está incluido como acusado en una demanda contra el Vaticano por elabuso sexual a 200 niños sordos  por parte de un sacerdote.
Caminando alrededor de un pueblo granjero de 1,000 personas de Illinois en donde creció, McCormick señaló dónde había sido abusado: dentro de la escuela, dentro de la rectoría y dentro de la misma iglesia.
Antes de realizar sus tareas como monaguillo, McCormick y otros niños fueron abusados por Campbell en una sala ubicada tan sólo a unos pasos del altar.
“Él pensó que sería gracioso si nosotros teníamos erecciones bajo las togas”, dijo McCormick.
Sin embargo, como otras víctimas jóvenes de abuso, McCormick no pensó que el cura fuera un monstruo.
“Uno no lo ve como un depredador, lo ve como un amigo”, lamentó McCormick, parado en la misma iglesia en la que fue abusado. “Lo ves como alguien que te da dinero, bicicletas y juegos y viajes… Sus acciones eran tan lentas y tan sutiles que para el momento en que te dabas cuenta qué estaba pasando, estabas atrapado”.
El confesionario: escena del crimen
Campbell también discutía temas sexuales con McCormick en el confesionario.
“Usó el manto de la cristiandad en su papel de sacerdote para relacionarse con los niños de los parroquianos y abusaba de ellos”, dijo Fred Nessler, un abogado que ha representado a cientos de víctimas de abuso sexual en iglesias, incluyendo a 10 que señalaron a Campbell como su abusador. “Ellos preparan a los niños. Primero, los atraen con la idea que van a estar cerca de un padre y sus padres usualmente piensan que es una buena idea”.
Cuando tenía 16 años, McCormick intentó suicidarse con un cuchillo y una sobredosis de pastillas. Su padre tuvo que romper la puerta de su cuarto para salvarle la vida.
“Me sentí como una víctima y me sentí avergonzado”, dijo McCormick. “Así que era negación, negación y negación hasta llegué al punto de que me pude alejar y no tener que negarle a nadie porque las personas no preguntaban”.
Como adolescente también bebió mucho y fumó marihuana, ambos hábitos que dijo que Campbell le había presentado.
“Muchas veces nos metió en ese marco de pensamiento en el que no eres tú mismo, en donde estás un poco por fuera de todo y ahí es cuando los abusos empiezan”, dijo McCormick.
A los 41, McCormick está felizmente casado. Recibió una compensación por parte de la iglesia católica y es sólo uno en un puñado de víctimas de Campbell que habla públicamente sobre el abuso.
Un caso resonante
Cuando CNN lo contactó en junio, McCormick no sabía que el caso contra Campbell había salido del ámbito de la parroquia local.
Al sacerdote lo condenaron en 1985 por varios cargos de abuso sexual y recibió una condena de 14 años. Pero al obispo de Campbell, Daniel Ryan, le inquietaba algo: a pesar de la condena, Campbell seguía siendo un sacerdote y rechazó renunciar.
El obispo llevó el caso ante la Congregación para la Doctrina de la Fe, a cargo del entonces cardenal Joseph Ratzinger y actual papa Benedicto XVI. Ryan le pidió a Ratzinger remover a Campbell del sacerdocio.
En una carta en la que citó el derecho canónico, Ratzinger dijo que no podía expulsar a Campbell sin el permiso del propio Campbell y sugirió llevar a cabo un juicio en la iglesia local, lo cual pudo haber tardado años. A Ryan le costó tres años convencer a Campbell de solicitar su propia expulsión.
McCormick quedó mudo al leer la carta donde el Vaticano permitía a Campbell seguir en el sacerdocio.
Monseñor Charles Scicluna, el fiscal del Vaticano, dice que la Iglesia ha cambiado.
“El derecho canónico tiene un escenario diferente”, expuso Sciclina. “Esto no podría suceder bajo la ley actual”.
Tras cerrar sus propias heridas, McCormick planea iniciar una fundación que ayude a otras víctimas de abuso sexual.
“Los niños son los que van a crecer y ser los fieles en las bancas de las iglesias”, dijo. “Son los que necesitan protección. Necesitan las redes de protección y la supervisión que, por ahora, no existe”.

CNN ENCUBRIMIENTOS DE BENEDICTO XVI SOBRE PEDERASTIA EN SACERDOTES

Ratzinger calló ante las denuncias contra el abusador de 200 niños El Papa fue alertado por un obispo de EE UU cuando dirigía el Santo Oficio - El Vaticano alega que no actuó porque el pederasta era anciano y enfermo


Ratzinger calló ante las denuncias contra el abusador de 200 niños

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Ocho meses después de que Ratzinger recibiese las cartas, sunúmero dos, Bertone, ordenó a los obispos comenzar un juicio canónico secreto que podía haber llevado a la expulsión de Murphy. Pero poco después paralizó la orden. Escribió a Ratzinger pidiéndole que le dejara morir en paz. La Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por Ratzinger entre 1981 y 2005, tiene desde 2001 la competencia exclusiva sobre los abusos.Los documentos publicados parecen probar que los dos altos cargos vaticanos intentaron tapar el caso cuando dirigían la Congregación para la Doctrina de la Fe. En 1996, el entonces prefecto Joseph Ratzinger dejó sin respuesta dos cartas sobre el asunto enviadas por el arzobispo de Milwaukee. En ellas se contaban los abusos cometidos por Murphy, que trabajó como educador de niños sordos entre 1950 y 1974.

"Intento de golpear"

Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, explicó que el Vaticano decidió no castigar a Murphy porque cuando conoció las acusaciones el cura estaba "muy enfermo". Y recordó que Raztinger sólo fue informado del caso a finales de los noventa, más de 20 años después de que la investigación civil al pederasta hubiera terminado sin resultados.L'Osservatore Romano negó las imputaciones y acusó a The New York Times de "un evidente e innoble intento de golpear, a toda costa, a Benedicto XVI y sus colaboradores".
Según Lombardi, Murphy no fue expulsado "porque en casos similares el derecho canónico no prevé castigos automáticos, sino que recomienda que se emita una sentencia que no excluya la pena más grande, la dimisión del estado clerical". Lombardi reiteró además que "las normas de la Iglesia no han prohibido nunca denunciar los abusos a menores a las autoridades judiciales", y trasladó así la responsabilidad a los obispos locales.
La afirmación pone el acento en el gigantesco problema que vive el Vaticano. La Santa Sede castiga desde 2001 con la excomunión a quienes traicionen al Papa revelando los casos investigados por el Vaticano. La pena se ejecuta latae sententiae, es decir sin proceso, y es sólo revocable por el Pontífice. Por el contrario, los abusos se castigan con penas variables, que dependen de la gravedad: suspensión temporal, prohibición, privación y, en los casos peores, dimisión del estado clerical, la máxima pena canónica.
La instrucción Crimen Sollicitationis, revisada en 2001 por Ratzinger y Bertone mediante la carta titulada De delictis gravioribus (Sobre los delitos más graves), ordenó a los obispos abrir investigaciones de abusos en cuanto hubiera indicios suficientes y comunicarlas a Roma; y amplió el plazo de prescripción de los delitos de pederastia: los diez años anteriores empezaban a correr cuando la víctima cumplía 18 años. La intención era "perfeccionar las normas procesales y las sanciones" para adaptarlas a los nuevos códigos. No aumentaron ni la transparencia ni las condenas ni las denuncias a la justicia ordinaria. En los últimos ocho años, según las cifras oficiales facilitadas hace unos días, el Vaticano ha investigado a 3.000 sacerdotes acusados de pederastia, y ha suspendido del estado clerical a unos 300, mientras otros 300 han pedido la dispensa aceptando su culpa.
Cuando se le dice que se trata de cifras ridículas, Charles J. Scicluna, promotor de justicia (fiscal) del ex Santo Oficio, se pone a la defensiva y explica que la prudencia extrema preside los procesos canónicos. "El sistema canónico es muy garantista, protege al máximo los derechos y la intimidad de los acusados. Cuando un culpable se arrepiente de sus actos, se le absuelve de forma automática; si no conoce la pena que le espera, no puede incurrir en esa pena.... Pero eso no significa que hayamos evitado que en los casos más graves actuara la justicia civil, no sería justo decir eso".
"Me parece una solemne estupidez, sabemos hace tiempo que tenemos un gran ignorante al frente del equipo legal de la Congregación", afirma el sacerdote y profesor de derecho canónico Filippo di Giacomo. "Es inútil esconderse tras el dedo. La realidad es la que es. Los obispos no han observado la ley canónica. En Irlanda como en Roma. Lo ha dicho el Papa. Amén".
Indignado, Di Giacomo añade: "La tolerancia de la Curia hacia los abusos tiene una raíz evidente: la desvergüenza de muchos de sus miembros. Si el llamado lobby de terciopelo, es decir el grupo rosa, hubiera decidido menos nombramientos de altos funcionarios, quizá se habrían cumplido más las normas y habría habido menos comprensión hacia la pedofilia. La sodomía y la pederastia han sido vistos como un elemento de cooptación dentro de los muros vaticanos. Es sabido que hay cardenales y obispos, argentinos, estadounidenses, italianos, alemanes, de vida afectiva para nada casta ni heterosexual, y secretarios de cardenales que han sido trasladados de Nueva York, Guatemala y Chile o de vuelta a Colombia tras ser cazados por la policía pecando contra el sexto mandamiento en compañía masculina. Ese ambiente ayuda muy poco a comprender los informes que llegan a la Congregación. Pero la culpa no es de Ratzinger. No tiene la colaboración de casi nadie. Está rodeado de cobardes".
Roberto Mirabile, presidente de Caramelo Bueno, asociación italiana de víctimas de la pederastia en activo desde hace 13 años, piensa también que el Papa es hoy el único miembro de la Curia que lucha contra los abusos. "Ni los obispos en sus diócesis, ni siquiera el tribunal de la Congregación para la Doctrina de la Fe han enviado a un solo cura a la cárcel por un crimen pedófilo. Al revés", concluye, "se han limitado a trasladar a los culpables, permitiendo que los criminales continuaran abusando impunemente y convirtiéndose en cómplices con el agravante de la autoridad moral".
Ayer, algunas víctimas del padre Murphy protestaron contra el Papa a pocos metros de la plaza de San Pedro, en territorio italiano, junto a miembros de la asociación SNAP. "Benedicto XVI, siendo jefe de la congregación, ignoró repetidas peticiones de tres obispos para expulsar del clero al abusador en serie Lawrence Murphy", decía uno de los carteles. Los manifestantes fueron arrestados por la policía cuando hablaban con algunos periodistas. Más tarde fueron puestos en libertad. En contraste, por la tarde unas 70.000 personas abarrotaban San Pedro en la jornada mundial de la juventud, arropando al Pontífice al final de un día amargo para él.

El infierno en Verona

Sin tiempo para digerir los horrores, otro espantoso caso de abusos masivos a niños sordomudos, muy similar al ocurrido en Wisconsin, volvía ayer al primer plano en Italia. Sucedió entre 1955 y 1984 en los Institutos Provolo de Verona. Durante 30 años, varios educadores religiosos de esa institución caritativa católica para niños con problemas auditivos abusaron de decenas de víctimas, niños y niñas, todos ellos sordomudos. Se trata del escándalo más grave de pederastia clerical conocido en Italia, y fue desvelado hace un año por la revista L'Espresso, que documentó decenas de sevicias, algunas de ellas cometidas incluso bajo el altar y en el confesionario. La denuncia fue firmada por 67 ex alumnos, aunque se cree que las víctimas pueden ser muchas más. Los abusados nombraron a 25 curas y religiosos presuntos pedófilos: de ellos, 13 viven todavía y siete siguen alojados en el Instituto.
El silencio, el disimulo y la ocultación marcaron inicialmente la respuesta de la diócesis de Verona, que intentó negar la historia y llegó a acusar a las víctimas en público de mentir y de querer chantajear a la Iglesia; hasta que finalmente, a petición de Roma, se abrió una investigación. Ahora, la Congregación para la Doctrina de la Fe tiene finalmente en su poder el sumario. Pero la asociación de víctimas sigue criticado la actuación del obispo, Giuseppe Zenti, y lamenta que ninguno de ellos ha sido escuchado durante la instrucción.
Según L'Espresso, ninguno de los acusados ha sido alejado aún del centro escolar, que frecuentan centenares de niños y jóvenes. El único expediente de expulsión se abrió contra un cura que contó a la revista los abusos que había cometido.

Otro escándalo de ocultación de abusos a menores salpica al Papa El Vaticano no castigó a un cura pederasta porque estaba "muy enfermo" cuando Benedicto XVI era cardenal.- El portavoz vaticano niega que la ley canónica prohíba denunciar a la justicia.- La Santa Sede acusa a la prensa de "golpear" al Papa




El Vaticano vuelve a temblar con la exclusiva de The New York Times sobre el sacerdote Lawrence C. Murphy, que abusó de 200 niños sordos en Wisconsin durante más de 20 años.
El diario estadounidense cuenta hoy que en 1996 el entonces cardenal Joseph Ratzinger, quien era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, no respondió a dos cartas sobre el caso enviadas por el arzobispo de Milwaukee. En ellas se señalaba como autor de los abusos a Murphy, que trabajó en una prestigiosa escuela para niños sordos entre 1950 y 1974. Pese a las repetidas advertencias, se optó por intentar acallar el asunto para evitar el escándalo en vez de expulsar al eclesiástico. Los documentos se han hecho públicos ahora , durante un juicio contra la Archidiócesis de Milwaukee




L'Osservatore Romano, el diario oficioso de la Santa Sede, negó las imputaciones y acusó a la prensa de "un evidente e innoble intento de golpear, a toda costa, a Benedicto XVI y sus más estrechos colaboradores".
El caso de Murphy, afirma The New York Times, es uno de los miles que durante décadas miembros de la Iglesia han dirigido a la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por Ratzinger entre 1981 y 2005, y encargada de decidir las expulsiones y canonizaciones.
Ocho meses después de que Ratzinger recibiese las cartas, sunúmero dos, el cardenal Tarcisio Bertone, actual secretario de Estado del Vaticano, ordenó a los obispos de Wisconsin comenzar un juicio canónico secreto que podía haber llevado a la expulsión de Murphy. Pero Bertone paró el proceso después de que Murphy escribiera a Ratzinger explicando que no debería ser enjuiciado pues estaba enfermo y arrepentido, cuenta el rotativo. "Solamente quiero vivir el tiempo que me queda en la dignidad del sacerdocio", suplicaba Murphy en la misiva. "Solicito su bondad en este asunto", clamaba a Ratzinger. Los archivos no contienen la respuesta del hoy Papa.
En lugar de ser castigado, Murphy fue trasladado en 1974 del Arzobispado William E. Cousins de Milwaukee a la Diócesis Superior, en el norte de este Estado, donde pasó los últimos 24 años trabajando con niños en colegios e iglesias parroquiales, y hasta en un centro de detención juvenil, detalla The New York Times. Murió en 1998.
"El derecho canónico no prevé castigos automáticos"
El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, ha publicado hoy completa la nota enviada al diario estadounidense en la que afirma que no se castigó a Murphy porque estaba "muy enfermo". Lombardi subraya que el Vaticano solo fue informado del caso en 1996, años después de que la investigación hubiera terminado, y afirma que el cura no fue expulsado del clero "porque el derecho canónico no prevé castigos automáticos". La realidad es que algunos delitos sí prevén ese tipo de correctivo: la revelación del secreto del sumario, por ejemplo, está penada por el código canónico con la excomunión automática.
El comunicado oficial indica que, al abusar sexualmente de niños sordos, el padre Murphy "violó la ley, y cosa aún más importante, la sagrada fe que las víctimas pusieron en él". Lombardi aprovecha para recordar que "las normas de la Iglesia no han prohibido nunca denunciar los abusos a menores a las autoridades judiciales". Pero la afirmación es cuando menos dudosa: tanto el Código como la instrucción Crimen Sollicitationis,de 1962, penan severamente la revelación de los casos juzgados por el Vaticano, y la costumbre durante decenios ha sido no denunciar a los criminales a la justicia y lavar en casa los trapos sucios para tratar de evitar el escándalo.
Roberto Mirabile, el presidente de la asociación italiana de víctimas de la pederastia Caramelo Bueno, que asesora desde hace 13 años a jóvenes que han sufrido abusos, explica a El PAÍS: "Ni los obispos en sus diócesis, ni la propia Curia, ni siquiera el tribunal de la Congregación para la Doctrina de la Fe han enviado jamás a un cura a la cárcel por un crimen pederasta". "Al revés -prosigue-, se han limitado a trasladar a los culpables de diócesis en diócesis, permitiendo que los criminales continuaran abusando impunemente y convirtiéndose así en encubridores y cómplices con el terrible agravante de su autoridad moral".
Detenciones en la Plaza de San Pedro
Miembros de SNAP, organización estadounidense de víctimas de abusos de la Iglesia católica, se han concentrado esta mañana en la Plaza de San Pedro del Vaticano para denunciar los abusos del padre Murphy y han repartido octavillas en las que se narran los detalles del caso. Cuatro miembros de la organización han sido detenidos por la policía mientras hablaban con los periodistas, entre ellos la presidenta de Snap, Barbara Blaine, quien, visiblemente nerviosa, preguntaba en inglés a los agentes si había hecho algo malo y pedía a los fotógrafos que tomasen imágenes de lo que estaba pasando.
En medio de este rosario de escándalos y revelaciones sobre abusos que salpican a la Iglesia católica, el Papa ha recibido hoy a los obispos escandinavos en audiencia, y ha defendido los derechos del embrión sobre el "supuesto" derecho a abortar. El "derecho de los niños a ser concebidos y llevados en el útero, venir al mundo y crecer en el seno del matrimonio" es un "derecho fundamental" al que se debe "dar prioridad" sobre "otros modelos de familia" y sobre "el supuesto derecho al aborto", ha dicho Ratzinger.